¿Cómo hizo Kylie Minogue para levantar un emporio del vino en seis años?
La estrella australiana Kylie Minogue asegura que "nada es comparable" a estar en un escenario, pero admite que también le gustó convertirse en una magnate internacional del vino en menos de seis años, con 25 millones de botellas vendidas.
La australiana lanzó su propia marca de vino en 2020, bautizada "Kylie", en colaboración con Paul Schaafsma, experto en producción vinícola para famosos, empezando por un simple rosado.
Desde entonces, la actriz y cantante vendió unos 25 millones de botellas, reconocibles por su etiqueta rosa con su nombre y con un precios de gama media, en 28 países. El Reino Unido, Australia y Estados Unidos son sus mayores mercados.
"Nada es comparable al escenario", responde la cantante de 57 años a AFP, en el salón profesional Wine París, a la pregunta de si su aventura en el vino rivaliza con el entusiasmo de actuar. "Pero hay paralelismos claros", agrega.
En el Reino Unido, varios estudios muestran que su rosado, su prosecco y su espumoso sin alcohol figuran entre los más vendidos de sus categorías, lo que genera ingresos importantes para una artista que sigue de gira y grabando discos.
Unos resultados que no están nada mal para alguien que admite que conocía muy poco el sector cuando empezó.
"Entré en este universo de forma sencilla y sincera, en plan 'no sé nada, así que cada paso extra es un bonus'", dice Minogue, en una rueda de prensa promocional.
"Y ahora me veo utilizando la terminología y el argot del sector, entendiéndolo, y me digo '¿Quién soy? ¿Cómo he llegado hasta aquí?'", prosigue, en risas.
- Vinos rosados -
Minogue no es la única famosa que se ha lanzado en este sector.
Brad Pitt y Angelina Jolie invirtieron en el castillo de Miraval, en Provenza, en 2012, antes de su divorcio, y los actores George Clooney y John Malkovich también figuran entre las estrellas de Hollywood que se convirtieron en viticultores en el sur de Francia.
Este tipo de iniciativas son fáciles de desdeñar, explica Patrick Schmitt, redactor jefe de la web especializada The Drinks Business.
En el caso de la artista australiana, sin embargo, este experto le otorgó, en una cata a ciegas, una medalla de oro al rosado de Provenza.
"Es algo positivo", estima el crítico. "Al vino le cuesta mantener su cuota de mercado. Todo lo que pueda hacer que el vino esté más de moda, manteniendo un precio accesible y un producto de calidad, es positivo", añade.
Aunque la intérprete del éxito "Can't Get You Out of My Head" minimiza sus conocimientos en materia de vino, no se puede dudar de su sentido para los negocios.
"Todos sus productos se sitúan en los segmentos en crecimiento del mercado", precisa Schmitt, como el rosado asequible, el prosecco, el prosecco rosado y las opciones sin alcohol. Y no propone vino tinto, que está poco de moda, en su gama de diez botellas.
Su modelo de negocio consiste en comprar uvas a productores al por mayor en Francia e Italia, y luego ensamblar y etiquetar el vino bajo su propia marca.
Su línea sin alcohol se produce en Alemania y utiliza jugo de uva fermentado, al que se añade té verde chino para darle sabor.
S.Schuster--MP