La huida de Flávio Bolsonaro pone a prueba la relación entre Brasil y EEUU
La huida del candidato derrotado brasileño Flávio Bolsonaro, que presuntamente estaría en camino a Estados Unidos, pondrá a prueba la relación entre Brasilia y Washington, que enfrenta muchos altibajos con Donald Trump en la Casa Blanca.
La inesperada victoria del presidente de izquierdas Luiz Inácio Lula da Silva supuso un chasco para el gobierno Trump, que anhelaba apuntarse una gran victoria estratégica en la región.
Pero las acusaciones de Bolsonaro de fraude electoral, y su dramática decisión de irse del país, guardan similitudes con una de las obsesiones de Trump: los comicios de 2020, que perdió frente al demócrata Joe Biden.
"Francamente, pareció otra elección amañada... Se veía tan corrupta, tan terrible", dijo Trump a periodistas en Washington, al hablar de los comicios presidenciales brasileños.
La policía brasileña se activó para retener a Bolsonaro, mediante la incautación de sus pasaportes, pero todo indica que llegó demasiado tarde y que ya salió del país, según medios de comunicación.
El Departamento de Estado dará visa a Bolsonaro y a su familia, explicó una fuente diplomática en Washington.
La huida de Bolsonaro a Estados Unidos sería "vergonzosa", clamó Lula.
Una fuente del gobierno brasileño dijo bajo anonimato que la declaración de Trump del lunes sobre las elecciones brasileñas es un "lloriqueo de perdedor" que no merece respuesta.
Aun así, agregó la fuente, el gobierno brasileño apuesta a una "relación correcta" con Estados Unidos y evalúa que eso dependerá de la actitud de Washington, cuyo balance de fuerzas internas puede verse afectado por las elecciones de medio término.
- Más hostilidad -
"Si las cosas van por ahí y Estados Unidos insiste en que las elecciones son ilegítimas, creo que eso aumentará aún más la hostilidad entre Trump y Lula", explica Evan Ellis, experto del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en entrevista con la AFP.
Con un agravante, advierte este experto: "Lula estará liberado de futuras contiendas electorales", al igual que Trump.
Lula, de 81 años recién cumplidos, y Trump, de 80, no tienen reparos en hablarse al teléfono y se han reunido cara a cara.
En cada ocasión se elogian en público, para luego volver a sus respectivas posiciones.
Estados Unidos no tiene aún un embajador instalado en Brasilia, a causa de los recelos del gobierno Lula durante la campaña electoral.
La embajadora brasileña en Washington se encuentra a su vez en un limbo diplomático, oficialmente sin visado.
Un Lula deslegitimado por Trump puede verse tentado de "redoblar su presión contra la administración Trump en todo, desde su campaña contra los cárteles hasta Cuba, Irán, Israel, los aranceles...", enumera Evan Ellis.
- Socios pero rivales -
Brasil es el gigante comercial de Sudamérica, suministrador de materias primas, café o carne para Estados Unidos, insumos importantes en la lucha de Trump contra la inflación, que por ahora el republicano no logra dominar.
Washington quiere además lograr de Brasil el compromiso de que se alejará de China, y lograr acuerdos en temas como las tierras raras, importantes para el sector tecnológico.
Pero Lula es un referente internacional, ganador de cuatro elecciones.
"Le gusta la diplomacia presidencial. Y Brasil se ha visto alentado a diversificar sus relaciones" ante la agresiva política de Trump, opina Larissa Wachholz, experta del Centro Brasileño para Relaciones Internacionales.
El gobierno Lula es además el ariete de la izquierda latinoamericana frente al Escudo de las Américas, la ambiciosa iniciativa de Trump en una región que viró drásticamente a la derecha.
"Creo que hay posibilidades a la hora de compartir inteligencia, información financiera, bancaria, en la medida de lo posible" entre Washington y Brasilia, apunta James Story, exdiplomático y fundador de la consultora Global Frontier Advisors.
Pero en la medida en que el Escudo de las Américas significa operaciones militares conjuntas en la región, Brasilia se mantendrá al margen, predice este experto.
"Brasil traza su propio camino en muchos de estos temas. Así que no espero que sea particularmente útil en ninguno de ellos, ni creo que el gobierno de Estados Unidos vaya a recurrir a Brasil para que ayude", opina.
T.Murphy--MP