Al bombardear Irán, Trump muestra una "furia épica" pero sin un objetivo definido
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que ordenó atacar Irán para eliminar una amenaza, pero no está muy claro cómo va a poner fin a la guerra.
En un primer momento, Trump dijo que buscaba eliminar una amenaza nuclear. Después de anunciar la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en los primeros ataques del sábado, llamó a los iraníes a sublevarse. Pero tras esto, afirmó que la guerra que declaró, junto con Israel, no era para un cambio de régimen.
Al final, la misión de la operación militar iniciada por Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quizá puede resumirse con el nombre que le dio el Pentágono: "Furia Épica".
Trump ha adelantado que la guerra puede durar cuatro semanas o más en el país de 90 millones de habitantes, donde cientos de personas han sido reportadas muertas, y ha advertido sobre nuevos golpes, incluso más devastadores.
Ante las críticas por la falta de claridad, el presidente y sus principales asesores expusieron el lunes cuatro objetivos para la guerra, todos de naturaleza militar.
Incluyeron destruir la marina y las capacidades militares de Irán, poner fin al apoyo del Estado clerical a los militantes regionales y prevenir que el país desarrolle una bomba nuclear.
Matthew Kroening, vicepresidente del centro de reflexión Atlantic Council, aseguró que Trump ya había logrado mucho de lo que quería, incluida la eliminación de un líder que desde hace décadas ha sido una piedra en el zapato para Estados Unidos. Y que Trump estaría buscando saber hasta dónde puede llegar, mientras evita que la guerra se prolongue tanto como las de Irak y Afganistán.
"Creo que pueden irse a casa casi que en cualquier momento y declarar esto como un éxito", afirmó Kroening, quien fue asesor del Pentágono y de candidatos republicanos.
"La estrategia tiene que ver más con lo que quieren evitar que con lo que quieren lograr exactamente", agregó.
Negar Mortazavi, investigadora senior del Centro para las Políticas Internacionales (CIP, en inglés), dijo que, de hecho, Irán puede rechazar cualquier cese al fuego inmediato, al considerar que en episodios anteriores no respondió lo suficiente como para disuadir otro ataque.
"Su objetivo final es asegurarse de que esto duela lo suficiente y que el dolor se sienta lo suficiente en Estados Unidos, Israel y también en los países vecinos", afirmó.
- La meta de debilitar Irán -
Para Netanyahu, la estrategia es familiar. Israel ha destruido en varias ocasiones infraestructura militar en Siria, a la espera de degradar a su adversario histórico mientras está debilitado, incluso cuando Estados Unidos busca impulsar al líder interino, Ahmed al-Sharaa, un exyihadista.
Netanyahu ordenó una ofensiva implacable que redujo Gaza a escombros después del ataque del 7 de octubre de 2023 perpetrado por Hamás, un grupo respaldado por el régimen de Irán.
Antes de Trump, Estados Unidos tradicionalmente insistió en principios más elevados, al asegurar que buscaba instalar una democracia con sus guerras en Afganistán e Irak.
Sin embargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo el lunes que la guerra en Irán no es "un ejercicio de construcción de democracia" y que no habría "reglas de enfrentamiento estúpidas".
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró a periodistas que a Estados Unidos "le encantaría" que "el pueblo iraní pudiera derrocar a este gobierno", pero apuntó que ese no era el objetivo de la guerra.
"Sabíamos que si no íbamos tras ellos de forma preventiva antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos un mayor número de bajas", dijo Rubio, que explicó que la ofensiva de Estados Unidos se dio tras enterarse de que su aliado, Israel, iba a atacar Irán.
La meta de Trump en Irán "no es un cambio de régimen, sino su implosión", aseguró Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy.
"La esperanza es que logren degradar al máximo las capacidades de Irán o las capacidades represivas del Estado", afirmó.
Y agregó que "desde el punto de vista israelí, esto está completamente bien: mientras más se busca el colapso del Estado, no solo del régimen, más se saca a Irán del tablero geopolítico como jugador".
Reza Pahlavi -hijo del último sah proccidental, depuesto en la revolución islámica de 1979- ha manifestado su confianza en terminar el estado religioso y ha llamado a los iraníes a levantarse en el momento oportuno.
Estados Unidos e Israel intervinieron semanas después de que las autoridades reprimieran las protestas masivas, con miles de personas muertas.
Max Boot, un historiador militar e investigador senior del Consejo de Relaciones Exteriores, consideró que Trump no ha sido claro sobre si su objetivo es un cambio de régimen o un cambio en el comportamiento de este.
"Pienso que lo mantiene ambiguo para que, sin importar lo que pase, pueda decir que obtuvo una gran victoria", dijo Boot.
O.Braun--MP