Los desafíos de Lula en su cuarto mandato al frente de Brasil
El izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva tendrá por delante un escenario difícil en su cuarto mandato no consecutivo: un país dividido, un Congreso dominado por la derecha, cuentas públicas en rojo y un Donald Trump hostil.
A pocos días de cumplir 81 años, el exsindicalista obtuvo en el balotaje del domingo 51,7% de los votos frente a 48,2% del senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que lo había superado en la primera vuelta el 4 de octubre.
El ajustado resultado confirma la brecha que divide a Brasil desde hace una década y que el bolsonarismo sigue fuerte, pese a la condena de su líder ultraderechista a 27 años de prisión por golpismo.
Estos son los principales desafíos que enfrentará Lula.
- Gobernabilidad -
Como en su mandato actual, Lula no tendrá mayorías en el Congreso.
Las legislativas de este mes reforzaron a la derecha y dejaron al Partido Liberal de Bolsonaro como la primera fuerza, con 121 de los 513 diputados y 28 de los 81 senadores.
Para aprobar sus propuestas, Lula dependerá fuertemente del llamado "Centrão", un bloque de partidos de centroderecha que da su apoyo a cambio de cargos y recursos, y que suele inclinarse hacia el gobierno de turno.
Pero negociar con ellos es cada vez más difícil, afirma la politóloga Mayra Goulart, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, porque ahora los legisladores deciden el destino de una parte considerable del presupuesto federal.
Esto les da "más independencia en relación al Ejecutivo", dice.
- El problema fiscal -
En materia económica, "los tres grandes problemas de Brasil son el problema fiscal, el problema fiscal y el problema fiscal", resume a la AFP Mauro Rochlin, economista de la Fundación Getulio Vargas.
El Estado brasileño gasta más de lo que recauda, la deuda pública supera el 80% del PIB y el Banco Central mantiene una de las tasas de interés más altas del mundo para contener la inflación.
Una situación que, advierte, "puede muy rápidamente traducirse en una crisis económica".
Para Rochlin, el ajuste es inevitable pero difícil, pues implica "medidas impopulares" y enfrentarse a "lobbies muy poderosos dentro del Congreso".
El desafío choca con la principal bandera de Lula: los programas sociales.
- La inseguridad -
La violencia es la principal preocupación de los brasileños, según encuestas recientes.
Lula deberá mostrar resultados visibles, en especial contra la actuación de las facciones criminales y las milicias que controlan territorios en varias ciudades, un terreno en el que la oposición lo acusa de debilidad.
En campaña dijo que apoyaría la reducción de la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años para crímenes atroces, un viejo reclamo de la derecha, que propone llevar esa reducción a 14 años.
El tema tiene dimensión internacional, después de que el gobierno de Trump declarara "organizaciones terroristas" al Primeiro Comando da Capital y al Comando Vermelho, las dos mayores facciones criminales del país, pese a la oposición de Brasilia, que ve riesgos para su soberanía.
- Trump y el giro a la derecha regional -
Lula tomó la defensa de la soberanía nacional como bandera de campaña, tras los aranceles punitivos que Trump impuso a Brasil el año pasado en represalia por el juicio contra Jair Bolsonaro y un nuevo gravamen del 25% este año.
Ahora deberá recomponer la relación con Washington, uno de sus principales socios comerciales, sin ceder en ese discurso y frente a una administración que reivindica abiertamente su influencia sobre lo que llama el "hemisferio occidental".
Y lo hará en una región cada vez más alineada con Trump, desde la Argentina de Javier Milei hasta la Colombia de Abelardo de la Espriella.
Para Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales de la Fundación Getulio Vargas, la cuestión ideológica "importa para encuentros simbólicos" pero, en la práctica, "no es tan relevante".
Con Argentina, por ejemplo, más allá de su retórica, "en el fondo el contenido de la relación no cambió tanto" pese a los insultos de Milei a Lula, dice a la AFP.
G.Vogl--MP